Lo que encontraron esa mañana del 22 de enero de 2026 en la residencia privada de Ángela Aguilar en Polanco, Ciudad de México, dejó sin palabras hasta a los agentes federales más experimentados en casos de lavado de activos. la princesa del regional mexicano, la mujer que a sus 22 años había sido nombrada mujer del año por Glamour México.
La nieta de Antonio Aguilar y flor silvestre que supuestamente había construido un imperio de 5 millones de dólares por mérito propio, enfrentaba ahora el escrutinio más devastador de su corta vida. Porque cuando Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, autorizó personalmente la orden de decomiso en la propiedad valuada en 18 millones de pesos, que Ángela había adquirido apenas 8 meses después de casarse con Christian Nodal, en julio de 2024.
Nadie imaginaba la magnitud de lo que estaban a punto de descubrir. Un Tesla Model X Plate, completamente personalizado con detalles bañados en oro de 24 kilates en el volante, las manijas de las puertas, los marcos de las ventanas y hasta en los pedales, con un valor estimado de 4,2 millones de pesos que jamás había sido declarado ante el Servicio de Administración Tributaria.
Un Mercedes-Benz AMGG63 edición limitada valuado en 5,8,000ones de pesos registrado bajo el nombre de una empresa fantasma que los investigadores rastrearon hasta Equinocio Records, la disquera de Pepe Aguilar. Joyas almacenadas en tres cajas fuertes empotradas en el vestidor principal, incluyendo un collar de diamante Tiffany y compañía avuado en 2,3 millones de pesos.
Aretes de esmeraldas colombianas por 1,7 millones y un reloj Patc Philip Lady Calatrava que costaba más de 3 millones de pesos. Ninguna de esas piezas aparecía en las declaraciones patrimoniales que Ángela había presentado cuando contrajo matrimonio civil con Nodal. Y lo más explosivo de todo, documentos bancarios que revelaban transferencias mensuales desde cuentas de Pepe Aguilar por cantidades que variaban entre 800,000 y 2,5 millones de pesos directamente a cuentas de Ángela durante los últimos 4 años. Transferencias que nunca habían
sido reportadas como ingresos sujetos a impuestos porque se justificaban en papel como préstamos familiares que supuestamente serían pagados de vuelta, pero que ningún contrato legal documentaba y que ninguna intención real de pago parecía existir. La pregunta que resonaba en cada rincón de México esa tarde no era si Ángela Aguilar había disfrutado de lujos extraordinarios para alguien de su edad.
La pregunta era, ¿cuánto de esa fortuna que ella exhibía constantemente en redes sociales, que presumía en entrevistas, que usaba para construir su imagen de artista exitosa e independiente? Era realmente suya y cuánto venía del sistema de lavado de dinero que su padre, Pepe Aguilar, había operado durante años usando a sus propios hijos como vehículos para ocultar activos que no podía poner a su propio nombre, sin levantar aún más alarmas de las que ya enfrentaba.
La historia comenzó 6 meses antes, en julio de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera, que ya había estado investigando a Pepe Aguilar desde mayo de ese año por las irregularidades detectadas en Equinoxio Records, decidió ampliar el alcance de su investigación para incluir no solo las empresas que Pepe controlaba directamente, sino también los flujos de dinero hacia miembros de su familia inmediata.
Los analistas financieros forenses comenzaron a rastrear meticulosamente las cuentas bancarias de Leonardo Aguilar, el hijo varón de Pepe de 28 años, que también tenía carrera musical. Las cuentas de Anelis Álvarez Alcalá, conocida como Anelisa Aguilar, la hija mayor de Pepe, que había elegido el camino del emprendimiento en lugar de la música y que había lanzado un food truck de comida saludable cuando tenía apenas 17 años.
y crucialmente las cuentas de Ángela Aguilar, la hija menor que se había convertido en la estrella más brillante de toda la dinastía Aguilar en la tercera generación. Lo que descubrieron en las cuentas de Ángela los dejó atónitos. Entre enero de 2022 y diciembre de 2025, un periodo de apenas 4 años, Ángela había recibido transferencias directas desde cuentas personales de Pepe Aguilar por un total acumulado de 47,3 millones de pesos.
Casi 50 millones de pesos en 4 años para una joven que en 2022 tenía apenas 18 años. Las transferencias venían etiquetadas en los registros bancarios como préstamo familiar o adelanto de herencia o apoyo para proyectos artísticos. Pero cuando los investigadores buscaron cualquier documentación legal que respaldara esas etiquetas, contratos de préstamo con términos de pago, acuerdos notariados de adelanto de herencia, facturas o presupuestos de proyectos artísticos específicos que justificaran esas cantidades masivas, no encontraron
absolutamente nada. Eran transferencias de dinero que en papel se presentaban como transacciones familiares internas que no requerían ser reportadas como ingresos, pero que en la práctica funcionaban como un mecanismo para transferir riqueza de Pepe a Ángela sin que ese dinero pasara por el escrutinio fiscal normal.
La situación se complicó aún más cuando los investigadores comenzaron a rastrear en qué había gastado Ángela esos 47,3 millones de pesos. Comenzaron con la propiedad en Polanco, un penthouse de 320 m² en uno de los desarrollos más exclusivos de Ciudad de México, con vista panorámica al bosque de Chapultepec, con tres recámaras cada una con baño privado, cocina italiana importada, pisos de mármol calacata, sistema de domótica completo que controlaba iluminación, temperatura y seguridad desde una aplicación móvil.
La propiedad había sido adquirida en marzo de 2025, exactamente 8 meses después de que Ángela se casara con Cristian Nodal en la hacienda San Gabriel de Las Palmas en Morelos. El 24 de julio de 2024, en una ceremonia íntima donde Mark Anthony y Marco Antonio Solís habían estado presentes como invitados especiales. El precio de compra registrado en la escritura era de 18 millones de pesos.
Pero cuando los investigadores revisaron los registros de transferencias bancarias, descubrieron que el dinero para esa compra había venido de tres fuentes diferentes. 8 millones de pesos directamente de una cuenta de Pepe Aguilar. 6 millones de pesos de una cuenta a nombre de Machine Records. La boutique label que Pepe había cofundado con su esposa Anelis Álvarez Villaseñor en 2016 específicamente para manejar las carreras de Ángela y Leonardo y 4 millones de pesos de una cuenta personal de Ángela que había recibido un depósito
de exactamente esa cantidad dos semanas antes de la compra. depósito que venía de una empresa llamada Promociones Artísticas del Bajío SCUM, que los investigadores identificaron como una de las empresas fantasma que Pepe usaba para lavar dinero a través de facturas falsas de servicios que nunca se prestaban.
En resumen, Ángela no había pagado ni un peso de esa propiedad de 18 m000ones con dinero que ella hubiera ganado legítimamente a través de su carrera musical. Todo venía de su padre, canalizado a través de estructuras diseñadas para ocultar ese hecho. Los vehículos eran aún más problemáticos. El Tesla Model X Plide, que se convertiría en el símbolo del escándalo, había sido adquirido en septiembre de 2024, apenas dos meses después de la boda con Nodal.
El precio base de un Tesla Model Xplade en México era de aproximadamente 2,8 millones de pesos. Pero el vehículo de Ángela no era un modelo estándar. Había sido enviado a un taller de personalización en Los Ángeles llamado Platinum Motorsport, que se especializaba en modificaciones ultra lujosas para celebridades.
Ahí le habían instalado detalles bañados en oro de 24 kilates en prácticamente todas las superficies interiores que se podían personalizar. El volante tenía incrustaciones de oro, las manijas de las puertas interiores eran de oro, los marcos de las pantallas táctiles tenían bordes de oro, hasta los pedales del acelerador y el freno habían sido reemplazados por versiones personalizadas con detalles dorados.
El trabajo de personalización había costado 1,4 millones de pesos adicionales, según las facturas que los investigadores obtuvieron del taller en Los Ángeles. Eso llevaba el costo total del vehículo a 4,2 millones de pesos. ¿Quién había pagado por ese Tesla modificado? Los registros mostraban que el vehículo estaba registrado a nombre de Ángela Aguilar, pero el pago había venido de una transferencia bancaria desde una cuenta de Equinocs con la nota servicios de transporte para gira 2024.
El problema era que Equinoxio Records no manejaba la carrera de Ángela. Eso lo hacía Machine Records. Y cuando los investigadores pidieron a Machine Records que proporcionara documentación de qué gira específicamente, en 2024, había requerido la compra de un Tesla personalizado de 4,2 millones de pesos, no pudieron proporcionar ninguna respuesta coherente.
era otra transferencia de dinero disfrazada como gasto de negocios legítimo, pero que en realidad era un regalo personal a Ángela pagado con fondos corporativos, de manera que violaba tanto leyes fiscales como regulaciones de gobierno corporativo. El Mercedes-Benz AMG63 era igualmente sospechoso. Este vehículo, conocido coloquialmente como la G Wagon era uno de los SUE más caros y ostentosos disponibles en el mercado mexicano con precio base de aproximadamente 4,5 millones de pesos.
La versión específica que Ángela poseía era una edición limitada con acabados especiales que elevaban el precio a 5,8 millones de pesos. Había sido adquirida en diciembre de 2023, varios meses antes de que Ángela y Nodal hicieran pública su relación en junio de 2024. El vehículo estaba registrado no a nombre de Ángela, sino a nombre de una empresa llamada Desarrollos Inmobiliarios, Zacatecas.
Es ese que los investigadores descubrieron era otra entidad fantasma controlada por Pepe Aguilar, la misma empresa que aparecía como propietaria de dos de las propiedades no declaradas que habían sido encontradas en la caja fuerte durante el cateo del rancho El Soyate en enero de 2026. ¿Por qué? Un vehículo que Ángela claramente usaba como su transporte personal diario, que aparecía en docenas de sus publicaciones de Instagram y TikTok, estaba registrado a nombre de una empresa de desarrollo inmobiliario? La única explicación lógica era para evitar que apareciera en
el patrimonio declarado de Ángela. Si el vehículo estaba a nombre de una empresa, técnicamente no era propiedad personal de Ángela y por lo tanto no necesitaba ser declarado en sus impuestos personales. Pero en la práctica ella era la única que lo usaba, lo que hacía esto un esquema clásico de ocultamiento de activos.
Los otros vehículos que los investigadores identificaron en uso de Ángela incluían un Ford F250. valuado en aproximadamente 1,2 millones de pesos que supuestamente se usaba para transportar equipo de sus presentaciones, pero que también aparecía regularmente en publicaciones personales de Ángela en redes sociales y un Volkswagen Beatle clásico restaurado que había costado aproximadamente 400,000 pes en la restauración y que Ángela había recibido como regalo de cumpleaños de Pepe cuando cumplió 19 años en 2022.
En total, solo en vehículos, Ángela tenía acceso a una flota valuada en más de 11 millones de pesos, ni uno de los cuales había sido adquirido con dinero que ella pudiera probar que venía de sus propios ingresos legítimos. Las joyas y accesorios de lujo abrieron otra línea completamente nueva de investigación. Cuando los agentes federales ejecutaron el decomiso en la residencia de Polanco, el 22 de enero de 2026, encontraron tres cajas fuertes empotradas en las paredes del vestidor principal de la recámara má.
Ángela inicialmente se negó a proporcionar las combinaciones, argumentando que esas cajas contenían objetos personales de valor sentimental que no eran relevantes para ninguna investigación. Pero la orden judicial era clara y no había opción de negarse. Los técnicos especialistas tardaron casi dos horas en abrir las tres cajas fuertes.
Lo que contenían era una colección de joyería y relojes que rivalizaba con lo que se esperaría encontrar en la bóveda personal de una heredera multimillonaria europea, no en el vestidor de una cantante mexicana de 22 años. La pieza más valiosa era un collar de diamante Tiffany y compañía de la colección Victoria con un diamante central de 3,2 kilates rodeado por 47 diamantes más pequeños en un diseño de platino.
Los expertos gemológicos que acompañaban a los agentes estimaron su valor en 2,3 millones de pesos. ¿Cuándo había adquirido Ángela ese collar? Los registros de Tiffany y Co mostraban que había sido comprado en la tienda de Rodio Drive en Beverly Hills en febrero de 2024. El comprador registrado era Pepe Aguilar.
El método de pago había sido una transferencia bancaria desde una cuenta de Equinoc Records. Una vez más, un artículo de lujo personal estaba siendo pagado con fondos corporativos de una manera que técnicamente violaba regulaciones fiscales. También había aretes de esmeraldas colombianas engarzadas en oro blanco valuados en 1,7 millones de pesos, un brazalete de rubíes birmanos que costaba 1,4 millones y múltiples piezas adicionales de joyería fina de marcas como Cartier, Bulgari y Vancliff y Arpels, que sumaban en total más de 8 millones de pesos en
valor. Pero lo que realmente capturó la atención de los investigadores fueron los relojes. Ángela tenía una colección de siete relojes de lujo. El más caro era un Patc Philip Lady Calatraba en oro rosa con diamantes incrustados en el Bisel, valuado en 3,2 millones de pesos. También tenía dos Rolex, un Date Just y un day date, que juntos valían aproximadamente 1,8 millones de pesos.
un Audemar Spiguette Royal Oak offshore en acero que costaba alrededor de 1,5 millones y tres relojes adicionales de marcas como Omega y Tag Hoyer, que sumaban otros 900,000 pesos. Solo en relojes, Ángela poseía una colección valuada en más de 7 millones de pesos. Y cuando los investigadores pidieron ver recibos de compra o documentación que mostrara cómo había adquirido cada pieza, Ángela no pudo proporcionar prácticamente nada.
Algunos habían sido regalos de su padre para cumpleaños o logros profesionales. Otros habían sido comprados durante viajes internacionales, pero sin guardar facturas. Lo que quedaba claro era que alguien de 22 años no acumulaba una colección de relojes de 7 millones de pesos, trabajando honestamente como cantante.
No importaba cuán exitosa fuera su carrera. La investigación sobre los ingresos declarados de Ángela versus su nivel de gasto reveló discrepancias que eran imposibles de explicar. Según las declaraciones fiscales que Ángela había presentado ante el SAT para los años 2022, 2023, 2024 y 2025, sus ingresos totales por todos los conceptos, regalías musicales, presentaciones en vivo, contratos de patrocinio suman aproximadamente 18,5 millones de pesos en esos 4 años.
Después de impuestos, eso dejaba aproximadamente 12 millones de pesos en ingresos netos. Pero los investigadores calcularon que solo en los activos que habían identificado hasta ahora, la propiedad de Polanco, los vehículos, las joyas y relojes, Ángela poseía o tenía acceso a bienes valuados en más de 44 millones de pesos.
¿Cómo era posible que alguien con ingresos netos declarados de 12,00000es tuviera activos por 44 m000ones? La matemática simplemente no funcionaba a menos que hubiera fuentes adicionales de dinero que no estaban siendo declaradas. Y esas fuentes, como los investigadores habían documentado meticulosamente, eran las transferencias de Pepe Aguilar, que se disfrazaban como préstamos familiares o gastos de negocios, pero que en realidad eran regalos o formas de transferir riqueza de una generación a otra, sin pagar los impuestos que legalmente se requerían en
esas transacciones. El caso se complicó aún más cuando los investigadores comenzaron a examinar el rol de Cristian Nodal en todo esto. Nodal, quien según reportes de medios especializados como Celebrity Networth, tenía una fortuna personal estimada en 20 millones de dólares a partir de su exitosa carrera musical que incluía múltiples álbumes platino y giras que llenaban estadios en todo el continente americano.
se había casado con Ángela en julio de 2024 en una ceremonia que había costado estimados de entre 8 y 12,000ones de pesos, gasto que según filtraciones había sido cubierto principalmente por Pepe Aguilar como padre de la novia. Después de la boda, Nodal y Ángela habían establecido su residencia principal en la propiedad de Polanco, que como ya se estableció había sido pagada completamente con dinero de Pepe.
¿Sabían de dónde venía realmente el dinero que financiaba el estilo de vida que él y Ángela llevaban? Los investigadores querían respuestas. Cuando contactaron a los representantes legales de Nodal, solicitando que se presentara para una entrevista voluntaria, Nodal inicialmente cooperó. Su testimonio, dado bajo juramento en presencia de sus abogados en las oficinas de la fiscalía el 28 de enero de 2026 fue revelador.
Nodal admitió que sabía que Pepe había ayudado financieramente a Ángela con la compra de la propiedad de Polanco. Dijo que eso le parecía normal dado que Ángela era muy joven, apenas 21 años cuando se casaron y que era común en familias mexicanas tradicionales que los padres ayudaran a sus hijos con la primera vivienda.
Respecto a los vehículos, Nodal dijo que asumía que Ángela los había comprado con sus propios ingresos de su carrera musical o que habían sido regalos de su padre, lo cual tampoco le parecía inusual para alguien de una familia adinerada. Cuando se le preguntó específicamente sobre el Tesla con detalles de oro, Nodal admitió que le había parecido excesivo cuando Ángela se lo mostró por primera vez, pero que ella le había dicho que era un regalo de Pepe por haber alcanzado cierto número de reproducciones en Spotify y que él no había cuestionado más allá de eso. Las
joyas eran un tema más delicado. Nodal admitió que él personalmente le había regalado a Ángela varias piezas de joyería durante su noviazgo y después del matrimonio, incluyendo un anillo de compromiso con un diamante de 2 kilates que había costado aproximadamente 1,8 millones de pesos. Pero las piezas más caras que los investigadores habían encontrado en las cajas fuertes, el collar Tiffany de 2,3 millones, los aretes de esmeraldas de 1,7 millones, el reloj Patc Philip de 3,2 millones.
Nodal dijo que no sabía de dónde venían exactamente. Asumía que Ángela las había comprado ella misma o que eran regalos de Pepe, pero nunca había preguntado específicamente porque consideraba que las finanzas personales de Ángela de antes del matrimonio no eran asunto suyo. Cuando los fiscales le preguntaron si alguna vez había visto movimientos de dinero o transacciones que le parecieran sospechosas, Nodal vaciló.
Créditos al autor.









