Bella reflexiono para compartir.
Dios te dio un corazón noble y hermoso por una razón.
Te dio la capacidad de sentir, de amar con sinceridad, de ayudar sin esperar nada a cambio y de mirar a los demás con compasión cuando muchos han olvidado lo que significa tener bondad.
A veces la vida intentará cambiar esa parte de ti. Habrá personas que no sabrán valorar tus detalles, que confundirán tu humildad con debilidad y que no entenderán la grandeza de un corazón que hace el bien incluso después de haber conocido la decepción.
Pero no permitas que las heridas apaguen tu luz. No dejes que las malas experiencias conviertan tu amor en indiferencia ni que las acciones de otros te hagan perder la esencia que Dios puso en ti.
Ser una buena persona no significa permitir que te lastimen siempre. También significa aprender a poner límites, cuidar tu paz y elegir tu bienestar sin dejar de ser alguien con un alma bonita. La bondad también sabe decir “hasta aquí”, también sabe alejarse y también sabe protegerse.
Recuerda que las personas correctas no tendrán que ser convencidas de tu valor. Ellas verán tu corazón en tus acciones, en tu manera de tratar a los demás, en tu forma de levantarte después de las caídas y en esa luz que mantienes incluso en los días difíciles.
No todos sabrán apreciar lo que eres, y está bien. Las flores más hermosas no necesitan que todos las entiendan para seguir siendo hermosas. Tu valor no depende de la mirada de quienes no supieron cuidarte.
Sigue siendo esa persona que hace el bien en silencio, que entrega amor sin perder su dignidad y que camina de la mano de Dios con la tranquilidad de saber que un corazón limpio siempre encuentra su recompensa.
Que el mundo no te quite la ternura, que las decepciones no te roben la fe y que las heridas no apaguen la persona maravillosa que Dios creó en ti.
Porque un corazón noble es un regalo, una luz en medio de tanta oscuridad y una bendición que, en las manos correctas, será amado, respetado y valorado como merece.

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